miércoles, 17 de septiembre de 2014

Semana 8: Completamente invadida por la mediocridad y la inmediatez.

Tristemente podría decir que hoy somos participes ... más aún protagonistas, ya no de la teoría de la evolución de Darwin, sino por el contrario, de un proceso de involución tecnológica el cual cambia completamente la forma en la que no solo vivimos, sino que documentamos nuestra vida. Y peor aún, me atrevería a decir que, si no ha llegado todavía, nos estamos encaminando a pasos muy rápidos y grandes hacía lo que se podría denominar la "Tercera Guerra Mundial" caracterizada por la lucha de la privacidad y la información personal, en la cual sería muy descarado decir que nos roban nuestra identidad cuando en realidad somos nosotros quienes la entregamos día a día en bandeja de plata, y en la cual nuestra información se convierte en negocio, en economía, en objetivo de venta. 

Nos hemos acostumbrado a vivir de y para la tecnología sin ni siquiera darnos cuenta de las consecuencias de este aterrador fenómeno: ya no tenemos amigos sino que los coleccionamos, con solo un click influimos en personas que ni siquiera conocemos, perdemos la concepción del tiempo y el espacio, es decir del aquí y el ahora, pues cualquier lugar es "aquí" y el ahora se ha convertido en siempre, las redes sociales hacen del olvido social un imposible pues nuestra vida se comprime y se almacena en una cantidad especifica de bites permitiendo que cualquiera tenga acceso constante a cada detalle de nuestras vidas por un tiempo indeterminado que supera a la muerte. Vivimos bajo un paradigma de simplicidad combinado con dependencia en el cual rige la ley del mínimo esfuerzo, creemos profundamente que el exceso de información nos lleva directamente al conocimiento cuando lo que verdaderamente hace es alejarnos de la realidad, cegarnos y alienarnos, Dios ha dejado de existir para darle paso a al internet,  volvemos a la época de la esclavitud (convertida en reciproca) pues cada individuo que hoy habita en la era tecnológica tiene un pequeño aparato que le obedece pero a la vez lo controla, pero lo más impactante es que hasta los filósofos y sus destacados pensamientos se han visto reemplazados por reflexiones meramente tecnológicas y digitales. Pasamos de un profundo "pienso luego existo" de René Descartes, a un superficial "posteo, tweeteo, luego existo", pues los nuevos medios demandan nuevas formas de relacionarnos con los otros, completamente ajenas al contacto físico como aspectos fundamental de la condición humana, buscando comprimir espacios y acortar distancias, cuando lo que en realidad ha hecho es acercar a los que están lejos y alejar a los que están cerca. Como dijo Sempere en su libro "McLuhan en la era de google", el individuo de la Aldea Global vive bajo el antagonismo de las soledad y la compañía, pues aunque estemos siempre rodeados de gente, nos encontramos más solos que nunca. En pocas palabras y de manera paradójica, nos estamos deshumanizando en busca de una "mejor humanidad."

La realidad es que para las nuevas generaciones es imposible imaginar un mundo y una vida ajena a las redes sociales y a la tecnología, mientras que las generaciones que están próximas a desaparecer no le encuentran sentido a un estilo de vida determinado por lo externo, por lo ajeno. Así como a ellos les llego el momento de "desprenderse" de los medios innovadores de la época que muy rápido pasaron de moda como el telégrafo, a nosotros nos llegara el momento de desprendernos de las redes como Facebook y Twitter (como ya ha pasado con programas como MySpace y hasta messenger) algo que hoy en día no nos atrevemos ni a considerar pues inmediatamente nos llevaría a preguntarnos ¿qué sería de mi? Un ser humano culto, solidario, participativo, presente, responsable, con los pies sobre la tierra, y seguramente millones de cualidades más, las cuales hoy en día creemos tener cuando en realidad no es así.

Es evidente que las nuevas tecnologías nos llevan a plantearnos un nuevo estilo de vida: nuevos lenguajes, nuevas enfermedades (como mencioné en entradas anteriores), y a la vez una nueva estructuración de la lectura y la escritura, generando la diferenciación entre "texto" e "hipertexto".  Por texto entendemos todo aquello que es textual, duradero, lineal, coherente, lógico, ordenado, continuo, sólido, estático y profundo, mientras que el hipertexto implica todo lo contrario: digitalización, efímero, espacial, incoherente, análogo, caótico, fluido, dinámico, libertad y superficial. ¿Por qué pasa esto? Porque los individuos de la nueva era, de la Aldea Global, cuentan con necesidades diferentes y por lo tanto requieren nuevas herramientas para satisfacerlas. La inmediatez, la mediocridad, la facilidad y la ley del mínimo esfuerzo son algunas de ellas.

Para comprobarlo realizamos un ejercicio en clase utilizando un hipertexto de nuestra preferencia, yo escogí "Golpe de Gracia", y al entrar me encontré con diversas metodologías que me servirían para resolver un caso de un asesinato que la verdad nunca descubrí ... la impaciencia me invadió. En un primer momento tuve que oír las declaraciones que tres personajes le hacían llegar al quien había vivido la experiencia de estar cerca de la muerte y luego había regresado a la vida (para ser sincera todavía no entiendo como eso me iba a servir más adelante y seguramente nunca lo sabré). Luego entre en un segundo momento dividido en 3 niveles, en los cuales encontraría pistas sobre quién había asesinado, cómo y por qué. El primer nivel me tenía harta, siento como si hubiera intentado pasarlo como un millón de veces obteniendo siempre malos resultados y finalmente fracasando. Al comienzo me deje dominar por la inmediatez y la impaciencia, pero cuando llegue esa misma tarde después de clase a mi casa (completamente invadida por la adicción y la intriga) me propuse lograrlo, y luego de un millón de intentos más, lo logre! Lo frustrante es que al pasar al segundo nivel la historia se repitió ... y esta vez no sólo la impaciencia y la inmediatez se apoderaron de mi, sino que la mediocridad me invadió y decidí saltarme ese segundo momento de la hipernovela. Abiertamente puedo decir que fracase! Pero lo más triste de todo es que cuando entre al tercer y ultimo momento me volvía dar cuenta que no le encontraba sentido a realizar el segundo momento pues en el tercero estaban todas las herramientas para poder dar respuesta a las preguntas. Que enredo, en ese momento nada tenía sentido pues al darme cuenta que la existía linealidad alguna, o por lo menos yo no la encontraba, me sentí bruta ... pero ahora que lo analizo no es del todo malo pues haber pasado por cada uno de los momentos es sinónimo de paciencia y perseverancia (cualidades que estaba casi segura de carecer).

Finalmente me propuse dar respuesta a mis preguntas. entre al tercer momento, realice entrevistas, encontré a los diferentes sospechosos, y cuando por fin encontré al culpable y creí haber terminado con la cadena, me encontré con la necesidad de seguir, y seguir, y seguir .... investigando! Me aburrí, me desesperé ... cerré el juego y comencé a escribir mi experiencia. Estoy frustrada por la intriga pero la pereza y la mediocridad me invaden en este momento (y descaradamente diré que en Semana de Receso mucho más).

Yo ya viví mi desagradable experiencia frente a la realidad del hipertexto, y frente a la carencia de cualidades y capacidades para afrontarlo ... aunque rescato el dinamismo, rechazo completamente el caos y la incoherencia. ¿Y tú? 

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