jueves, 21 de agosto de 2014

Semana 4: El mundo nos forma, la tecnología nos deforma.


"No me resigno a que cuando yo muera el mundo siga como si yo no hubiera vivido" - Pedro Arrupe 

#YoCreoEnElCambio 

“El hombre crea la tecnología y sus herramientas, pero esta al mismo tiempo influencia y determina el estilo de vida del hombre.”

De acuerdo a Nicholas Carr, autor de ¿qué está haciendo internet con nuestras mentes?, hoy en día existen cuatro grupos en los cuales se dividen las herramientas tecnológicas: (a) las que amplían las capacidades y destrezas, (b) las que amplían el alcance de los sentidos, (c) las que modifican la naturaleza con el fin de satisfacer necesidades, y (d) las que asisten las capacidades mentales. Se dice que en un comienzo la función y finalidad de este tipo de herramientas era mejorar y complementar las aptitudes innatas del hombre, a medida que organizaba y le daba una secuencia a sus vidas, pero … ¿qué están haciendo en realidad estas herramientas con nosotros? ¿de qué manera nos dejamos influenciar por lo que nosotros mismos creamos? ¿hasta qué punto ha llegado nuestra dependencia y se ha anulado nuestra individualidad? A estas preguntas existen múltiples respuestas como: lo que en realidad están haciendo es destruirnos a medida que nos dominan, nosotros no creamos la tecnología sino que la tecnología nos crea a nosotros, y nuestra individualidad y características como seres únicos ya no se percibe pues dependemos del “que dirán” y lo peor es que ni siquiera esperamos que no lo digan en la cara sino que estamos pendientes y conectados a través de una pantalla que brilla y notifica de manera constante. Pero lo más doloroso es que aunque sabemos que todos los impactos de las herramientas tecnológicas son negativos, estamos acostumbrados a voltear la mirada y seguir como si nada estuviera pasando; así como día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, volteamos la mirada al celular para revisar las redes en vez de fijarnos en la triste realidad que nos rodea y más aún, NOS NECESITA. Un país caracterizado por la violencia, la desigualdad, la pobreza, la injusticia, la corrupción y muchos otros factores, en el cual la mayor preocupación de los ricos es haber perdido el celular.



¿En qué mundo vivimos? En un mundo virtual y cegado, un mundo completamente boca arriba y paradójico en el cual los que menos tienen son los que más disfrutan, más sonríen, más aprovechan, más agradecen; mientras que los que lo tienen todo se guían por el “quiero más”, el “nada es suficiente”, y el pensamiento futurista de comprar un aparato y ya empezar a pensar en adquirir el que viene después. En conclusión: no disfrutamos, no aprovechamos, no agradecemos, hoy en día no vivimos. Así como lo dijo y lo predijo Albert Einstein una vez: “vivimos en un mundo en el que la verdad es opacada por una realidad que no existe.”




Las soluciones a esto no están escritas ni plasmadas, y es algo que ni los medios, ni las tecnologías y mucho menos las redes nunca nos podrán dar. Depende de nosotros abrir los ojos al mundo y a la realidad, sentarse frente a un libro en lugar de una pantalla, conocer quién somos y de donde venimos, entender las situaciones que nos rodean y controlar nuestra actitudes frente a ellas, sensibilizarnos ante los problemas y aportar en busca de soluciones. Eres tu ... soy yo … somos cada uno de nosotros quienes tenemos que ser y hacer el cambio que queremos ser en el mundo (Mahatma Ghandi), y para lograrlo tenemos que ser nosotros mismos, dejar a un lado lo virtual y empezar a creer para crear. Por eso los invito a recapacitar sobre su rutina de vida, sobre su concepción de realidad y sobre el mundo en el que vivimos, pues hoy en día nada es lo que parece y estamos muy lejos de descubrir lo que verdaderamente somos. Yo ya recapacité y estoy segura que en un mundo como este el peor miedo no puede ser perder el celular y el problema más grave no recibir más de 11 “likes”. El mundo real de hoy va mucho, mucho más allá de eso, y es nuestra labor descubrirlo. 

Empezando por ti puedes cambiar el nosotros. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario